Sobre las elecciones del 20N. Un análisis a modo de ensayo.


Alrededor de dos meses antes de que se celebraran las Elecciones Generales en España del 20 de noviembre comentaba con un buen amigo que la campaña que arrancaba no iba ser una campaña cualquiera.  Coincidíamos en el diagnóstico de que el contexto en el que se producían, y las diferentes variables que en ellas concurrían, la hacían merecedora de una especial atención y posterior análisis en las facultades de Ciencias Políticas y también de Comunicación.

No negaré que inmediatamente concluíamos que, en efecto, esto sería así de manera especial si, contra todo pronóstico, el PSOE conseguía remontar en las encuestas al PP. O al menos, si no ganar, sí conseguir recuperar intención de voto que hiciera la campaña algo más emocionante. De haberse producido este escenario, sin duda  hubiera sido digno de estudio (además de que a la directora de campaña de Rubalcaba le hubieran construido una estatua en la Calle Ferraz).

El resultado de las elecciones, anunciado de manera muy aproximada una vez tras otra por cada una de las encuestas que iban conociéndose desde que comenzó la precampaña, nos despejó cualquier duda: no iba a ser una campaña que se estudiara como ejemplo de un resultado inesperado ante un contexto concreto (muy concreto) como el que en esta ocasión acontecía, y Valenciano tendría que esperar con lo de la estatua.

Siendo esto verdad, no por ello la campaña electoral que precedió a las votaciones del 20N dejaba de tener su interés para el análisis, como tienen, todo sea dicho, cualquier campaña electoral. Toda campaña, pese a lo que digan algunos periodistas y se lea en editoriales, tiene su encanto y atractivo. Sólo es cuestión de buscarlo.

1.          CONTEXTO DE LA PRECAMPAÑA Y CAMPAÑA

Que las elecciones del 20 de noviembre se celebraban en un contexto “especial” parece un hecho incontestable, y esa condición de excepcionalidad tiene un nombre con más de 2.660.000 resultados si procedemos a su búsqueda en Google: crisis económica.

Es cierto que todas las elecciones cuentan con sus particularidades. No en vano son el resultado de una innumerable interrelación de variables que determinan el devenir de una campaña electoral y el resultado de unas elecciones que conforman lo que algunos estrategas políticos denominan el “momentum”[1]. También es verdad que son muchas las elecciones y campañas que se han vivido desde contextos muy determinados y “especiales” y, sin remontarnos mucho podemos nombrar las de 1996 con la corrupción o las de 2004 con la guerra de Irak (y los últimos tres días de campaña con el atentado del 11M). Estos contextos, además, han servido en muchas ocasiones para explicar el resultado final de los comicios (especialmente útil ha sido siempre para al partido perdedor).

Pero centrándonos en las elecciones generales del 2011, el contexto estaba claramente determinado por una crisis económica que en España, desde que comenzó con sus consecuencias más duras allá en el año 2008, había destruido más de tres millones de empleos y que, en plena campaña electoral, alcanzaba su cifra record[2]. A esto se sumaba una economía estancada y, por si faltaba poco, una gran crisis de deuda de la eurozona que martilleaba cada día las expectativas del partido en el gobierno con los elevados índices que la prima de riesgo alcanzaba. En definitiva todo malas noticias para quien gobernaba en España en ese momento, el PSOE, a quien las encuestas predecían también en plena campaña un auténtico descalabro electoral[3]

Un contexto que además se asemejaba casi en su totalidad al existente en las elecciones municipales y autonómicas y que, tan sólo seis meses antes, el 22 de mayo, habían supuesto para el PSOE (partido que sustentaba el gobierno de España) una dura derrota en la que se perdieron cientos de gobiernos locales y la totalidad de las comunidades autónomas que concurrían a las elecciones en esas fechas (País Vasco y Andalucía no celebraban elecciones del 22 de mayo). [4]

Fueron muchos analistas políticos, periodistas y tertulianos (y personas de a pie también, por supuesto) los que veían en el resultado del 22 de mayo en las elecciones municipales y autonómicas una antesala de lo que ocurriría seis meses después en las elecciones generales. Tenía su lógica. Si la opinión generalizada es que la derrota de los socialistas en las elecciones del 22 de mayo tenía como causa principal la crisis, pese a tratarse de la elección de alcaldes y presidentes autonómicos, parecía razonable pensar que ese “voto de castigo” permanecería o, por qué no, aumentaría, a la hora de “juzgar” la gestión del PSOE al frente del Gobierno de España. Cuando además la crisis persistía, y seguía destruyendo empleo en el país. [5]

Así parece razonable afirmar que, desde las elecciones del 22 de mayo (o al menos se concretó en esas elecciones), a ese contexto de crisis, podría sumarse una realidad o tendencia, que tiene que ver con una cierta expectativa o deseo  de cambio [6](en detrimento del PSOE) en muchos votantes. No en vano, el PP centró su campaña en dos cuestiones principales: la crisis y el cambio (Comienza el cambio y Súmate al cambio fueron sus lemas de precampaña y de campaña).

Cabe señalar que dentro de este contexto o “momentum” también se movían otros elementos que lógicamente también tuvieron su relevancia, en menor o mayor medida. Uno de esos elementos tiene que ver con la amplia oferta de partidos políticos con expectativas de crecimiento, el fin de las acciones armadas de ETA o incluso las reminiscencias del movimiento 15-M.

2.          LAS CAMPAÑAS

Como se dice vulgarmente, “con estos mimbres” se iniciaba una campaña y precampaña bajo el paraguas de la crisis económica y con una repetitiva fotografía en todas las encuestas, donde se vislumbraba un gran vencedor (el PP), muchos medianos o pequeños vencedores también[7] y un gran perdedor (el PSOE).

De este modo, cada uno de los dos partidos mayoritarios comenzó su carrera hacia el 20 de noviembre:

2.1.             PRECAMPAÑA Y CAMPAÑA PSOE.

Sin duda alguna los socialistas se enfrentaban a su campaña electoral más difícil desde el inicio de la democracia. La crisis económica, con una tasa de paro que había estado azotando al gobierno desde 2008 y que superaba el 20% en plena precampaña, lo que se presentaba como una losa de la que a priori difícilmente se podría desprender. Como hemos señalado antes, las elecciones municipales y autonómicas habían sido un fracaso para el partido del puño y la rosa.

Pero las encuestas comenzaron a mostrar una pérdida de voto del PSOE bastante antes del año 2011 y las elecciones del 22M. Ya a principios de 2009, diferentes encuestas comenzaban a dar una ligera ventaja para el PP en intención de voto cuando todavía no había pasado un año desde el triunfo del PSOE en las elecciones de marzo de 2008[8].

Quien había sido ganador de las dos últimas elecciones, José Luis Rodríguez Zapatero, había anunciado en el mes de marzo de 2011 que no repetiría como candidato y por lo tanto el PSOE tenía que elegir nuevo candidato o candidata. Así, una vez pasadas las elecciones municipales y autonómicas, Alfredo Pérez Rubalcaba es elegido el 9 de julio de 2011 candidato del PSOE para las elecciones generales. Tan sólo 20 días después el presidente del gobierno anunciaba elecciones anticipadas para el 20 de noviembre.

El PSOE arrancó oficialmente la precampaña de los comicios generales del 20 de noviembre con una reunión el 7 de septiembre en la que se presentó el lema de la precampaña: “Rubalcaba, sí”. La directora de la campaña electoral socialista, Elena Valenciano, fue la encargada de presentar el eslogan, la línea gráfica y el vídeo de la precampaña, en el cual una serie de ciudadanos ponderaban las virtudes del candidato.

En este sentido cabe señalar, ya en relación al tipo de campaña utilizada, que desde el equipo del PSOE llevaron a cabo dos campañas distintas y que, en mi opinión encajan perfectamente con la tipología de campañas descritas por el profesor Oriol-Costa en el tema de estudio[9].

Así la campaña que acompañó a Rubalcaba en torno a su elección como candidato del PSOE[10], así como la precampaña propiamente dicha, fueron claramente centradas en la personalidad del candidato. En ellas el objetivo era dar a conocer al “Rubalcaba candidato”. Estaba claro que el hasta ese momento Ministro del Interior era un político conocido por el electorado y el mejor valorado junto a Carme Chacón de todos los ministros del gobierno[11]. Pero también era cierto que hasta la fecha de su elección como candidato se conocía al Rucabalcaba “gestor” y ahora nos encontrábamos con algo diferente: el Rubalcaba candidato.

Por esta razón, durante la precampaña electoral se incidió básicamente en la imagen de Rubalcaba: sus virtudes, su notoriedad, su actividad, su manera de ser, sus éxitos de gestión, su pensamiento… La marca no era PSOE. La marca era Rubalcaba. Y esta opción tomada por el equipo de campaña socialista tenía su lógica: la marca PSOE se vincula al gobierno, y el gobierno se vincula a la gestión y, ésta era percibida como mala o muy mala por la inmensa mayoría de los votantes españoles.[12]

Sí que considero interesante puntualizar que la tipología descrita por el profesor Oriol-Costa en el material de estudio en torno a las campañas centradas en la personalidad del candidato habla de que “tienden  a la despotilización de los contenidos” cuestión que en un principio sí que podemos señalar que coincide con la precampaña del PSOE, y que como luego veremos giró completamente en campaña.

Esta campaña centrada en la personalidad del candidato,  tenía también como objetivo la diferenciación y el contraste no sólo con Rajoy, su rival político, sino también con quien seguía siendo presidente del gobierno y Secretario General del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, que al igual que la marca PSOE su valoración estaba por los suelos[13].

En objetivo del contraste con Rajoy fue también una tónica, tanto en precampaña como en campaña. Cabe señalar que Rubalcaba contaba con algunas valoraciones por encima de su oponente y una demostrada capacidad de gestión, por lo que enfocar sus mensajes hacia una estrategia de contraste entre ambos parecía razonable[14]

Un mes antes de las elecciones, el 20 de octubre, los socialistas presentan su lema de campaña, que les acompañaría hasta el 18 de noviembre, día previo a la jornada de reflexión: “Pelea por lo que quieres”. Una vez posicionado Rubalcaba, se trataba, siguiendo la tipología de campañas del profesor Oriol-Costa de una campaña claramente ligada al temperamento  político de los electores. Se trata  de una campaña caliente, interesante para las formaciones que van por detrás en las encuestas. Se apela a los sentimientos, a las grandes diferenciaciones y contrastes. Así el PSOE planteó su campaña en un contraste cuyo objetivo principal era persuadir al votante que la salida de la crisis (eje central de la campaña) sería mejor con un gobierno de izquierdas (PSOE) que con uno de derechas (PP).

La campaña socialista centró muchos de sus esfuerzos en trasladar a los ciudadanos los peligros que corría el Estado del Bienestar y sus pilares básicos (educación, sanidad, pensiones…) con un gobierno del PP.[15] El objetivo era claro: atar el máximo voto socialista y de izquierdas que la encuestas señalaban que irían a parar a otros partidos o se quedarían en casa.

Por lo tanto el objetivo principal era, como hemos señalado, apelar a los sentimientos y el temperamento de los votantes, que debían pelear por sus intereses (el estado del bienestar) y la forma de pelear por sus derechos era votando al partido socialista. Y para que esta estrategia tuviera éxito, era necesario que el Partido Popular y su candidato explicaran a los ciudadanos qué harían si llegaran al gobierno.

Y aquí, llega una de las cuestiones que más debate generó entre periodistas, politólogos, expertos en comunicación y seguidores de la política en general y que tiene que ver con la insistencia del PSOE en interpelar a Rajoy para que explicara qué haría si fuera presidente. Especialmente en el debate que ambos protagonizaron el 7 de noviembre, donde mucha de las críticas lanzadas a Rubalcaba fue el exceso de apelaciones a Rajoy para que “explicara” su proyecto, cuestión que fue “repelida” por el equipo de campaña de éste señalando que Rubalcaba había tratado al candidato popular como si ya fuera presidente del gobierno. [16]

2.2.             PRECAMPAÑA Y CAMPAÑA PP

Si la campaña del PSOE tenía que ser caliente, la campaña del PP tenía que prácticamente congelarse. En este sentido y volviendo a la tipología de campañas del profesor Oriol-Costa, la campaña diseñada por el equipo de campaña de Mariano Rajoy respondía claramente a la ligadas a las preocupaciones políticas, económicas o sociales.

Es decir, una campaña fría, técnica[17], y totalmente aconsejable para los candidatos a quienes las encuestas sitúan por delante en intención de voto. Y si algo tenía Rajoy frente a su principal competidor era una amplia diferencia en cuanto a la intención de voto.

Así el Partido Popular se movió en una campaña de perfil bajo, que buscaba no romper equilibrios y principalmente no movilizar al electorado de izquierdas. No se prodigó Mariano Rajoy en el combate cuerpo a cuerpo que Rubalcaba planteaba insistente (principalmente en el debate), ni por supuesto se le escuchó declaración altisonante respecto a  su programa de gobierno. Si la estrategia del PSOE era la de azuzar el miedo a la derecha, la del PP era todo lo contrario: nada debía de asustar al electorado moderado y de izquierdas, y que al PSOE le había funcionado en otras ocasiones.

El Partido Popular dio por iniciada la precampaña el 6 de septiembre (un día antes del inicio oficial de la precampaña del PSOE) apelando al cambio. “Comienza el cambio” fue el lema presentado por la vicesecretaria de organización del PP, Ana Mato, y que según sus propias palabras ante los medios de comunicación “José Luis Rodríguez Zapatero y Rubalcaba son la misma cosa, ya que el candidato socialista ha sido la persona de más confianza” del presidente del Gobierno y ha apoyado todas sus políticas y sus recortes sociales”.[18]

En este sentido cabe destacar que, si el interés del equipo de campaña del PSOE era marcar distancias con Zapatero y con la propia marca PSOE, el objetivo principal de la campaña del PP era situar a Rubalcaba en el mismo barco que el presidente del gobierno. Es decir, no podía ser cambio alguien que ha tenido tareas de responsabilidad en el gobierno de Zapatero.

En todo caso, ni en ruedas de prensa, ni en mítines, ni en las propias redes sociales, el objetivo del equipo de campaña del PP pasaba por hacer una crítica voraz al candidato socialista, sino por cobijarse tranquilos a la estela de las encuestas, no cometiendo errores. Y además limitando al máximo las posibilidades de cometer errores, o al menos que limitando el alcance de ellos si se producían.

Cabe señalar en base a esta cuestión lo ocurrido con el debate electoral. El PP consiguió que fuera uno sólo, y al principio de la campaña. Si hubiera algún error habría tiempo para arreglarlo.

En todo caso, un par de semanas antes del debate, el 26 de octubre, de nuevo Ana Mato presentaba el que sería el lema de campaña y que sin duda, a nivel de marketing político, era claramente una continuación de la precampaña: “súmate al cambio” y lo presentaba además poniendo un claro contraste tanto con el lema de los socialistas, como con el tipo de campaña que el equipo de Rubalcaba había planteado: “No se puede crear empleo peleando y dividiendo a los españoles” señalaba la vicesecretaria de organización popular. El contraste con la campaña de Rubalcaba era evidente. [19]

CONCLUSIONES

PSOE y PP plantearon dos campañas muy diferentes. Es cierto que, poniendo como referencia los resultados electorales, podríamos decir sin temor a equivocarnos que el PP acertó en su planteamiento de campaña. Ganó las elecciones por casi 16 puntos de ventaja, y por lo tanto, su mérito tiene.

Fueron campañas de contrastes. Cuando el PSOE intentaba calentar la campaña, la estrategia del PP intentaba enfriarla. Donde el PSOE planteaba “miedo a la derecha” el PP contraponía “cambio. Donde el PSOE planteaba “pelea”, el PP contraponía “concordia”.

En todo caso, me atrevería a decir que cada uno de los partidos hizo la campaña que el contexto y el “momentum” requería y era evidente que ese “momentum” era claramente beneficioso para Mariano Rajoy en el contexto de una crisis que sin duda había dejado muy tocado al partido del gobierno, el PSOE.

Elda, 15 de enero de 2011.


[1] Xabier Roig, siguiendo a P. Gould nos habla de que “la campaña tiene que ver con el momentum […] lo que se debe procurar en el terreno de la estrategia electoral es aprovechar ese momentum cuando sea posible, para mantener la iniciativa, o en su defecto, tener la suficiente habilidad para revertirlo cuando es negativo. VV.AA. Cómo ganar unas elecciones. Barcelona, Paidós, 2008.

[2] Beltrán Rohr, Daniel “Récord de desempleo en España; 5 millones, casi el 22%, sin trabajo”, Portal Digital El País (Uruguay).  29 octubre 2011. http://www.elpais.com.uy/111029/pinter-602926/internacional/record-de-desempleo-en-espana-5-millones-casi-el-22-sin-trabajo/

[3] Rusiñol,Pere “El CIS tiñe España de azul”. Diario Público (edición digital) 5 noviembre 2011. http://www.publico.es/espana/405206/el-cis-tine-espana-de-azul-elecciones-generales-2011

[4] El PSOE perdió los gobiernos de Aragón, Baleares, Castilla-La Mancha, Asturias y Extremadura.

[5] “La mayoría volvería a votar por el mismo partido tras el 22-M según el CIS”. El País Edición Digital. 24 septiembre 2011. http://politica.elpais.com/politica/2011/09/22/actualidad/1316712379_041654.html

[6] En el preelectoral del CIS de octubre de 2011, a la pregunta ¿es Ud. partidario o no de que, tras estas elecciones generales, gobierne un partido o partidos, distintos del que gobierna en la actualidad? el 61,6% de los encuestados respondió sí. http://www.mpr.es/uploads/media/pdf/0/preelectoral-elecciones-generales-2011_1320405867.pdf

[7] Todas las encuestas, confirmadas después en los resultados, otorgaban aumentos de voto a UPyD, IU y CIU, con respecto a 2008, así como la entrada de Amaiur, Compromis y EQUO.

[8] En las series temporales de Metroscopia ya vemos como en mayo de 2009 la intención de voto al PSOE  se situaba en el 39,6% y la del PP en el 40,8%. http://www.metroscopia.es/portada.html

[9] El profesor Oriol-Costa hace la siguiente tipología de campañas: ligadas al temperamento político de los electores, campaña ligada a las preocupaciones políticas, económicas o sociales, centrada a la personalidad del candidato y campaña de partido.

[10] Previo a la precampaña presentada por el PSOE en septiembre de 2011 bajo el eslogan de “Rubalcaba, sí” se realizó una denominada “Con R de Rubalcaba” en la que se destacaban sus atributos. “El PSOE describe a Rubalcaba con 24 adjetivos con erre en su primer vídeo de candidato” http://www.rtve.es/noticias/20110709/racional-reformista-rubalcaba/446621.shtml

[11] El barómetro del CIS de julio del 2011 le daba un reconocimiento del 87,3% y valoración  del 4,62. http://datos.cis.es/pdf/Es2909mar_A.pdf

[12] En el barómetro del CIS de julio de 2011 (en el mismo mes en el que Rubalcaba fue elegido candidato del PSOE) el 68,1 de los encuestados calificaban como mala o muy mala la gestión del PSOE al frente del gobierno. http://datos.cis.es/pdf/Es2914mar_A.pdf

[13] Merino, Juan Carlos “Rubalcaba dice adiós a las ideas y el estilo de Zapatero”. La Vanguardia.com. 10 julio 2011. http://www.lavanguardia.com/politica/20110710/54184276305/rubalcaba-dice-adios-a-las-ideas-y-el-estilo-de-zapatero.html

[14] Rubalcaba: “Rajoy se enfrentó a la crisis del Prestige y yo a la de los controladores”. http://video.publico.es/videos/0/99029/2325/votes

[15] La propia coordinadora de la campaña del PSOE, Elena Valenciano señalaba en la misma presentación de la campaña “Nuestra idea es defender lo que hemos hecho, que es mucho”, porque “a nosotros sí nos importa mucho la Sanidad Pública y sí nos preocupa que las personas que han perdido su empleo estén cubiertas por una prestación”. http://www.psoe.es/gojar/news/610223/page/pelea-por-que-quieres-lema-la-campana-del-psoe.html

[16] Ekaizer, Ernesto “Rubalcaba entrevista al futuro presidente”. Público (edición digital). 8 noviembre 2011. http://www.publico.es/espana/405702/rubalcaba-entrevista-al-futuro-presidente

[17] Señala el profesor Oriol-Costa que la calificación de “técnica” se hace porque en “una campaña de este tipo se intenta definir muy exactamente los deseos y las aspiraciones  de los públicos en base a la investigación demoscópica”.

[18]  http://www.pp.es/actualidad-noticia/mato-presenta-al-pp-como-cambio-frente-continuidad-politicas-rubalcaba_5342.html

[19] Mato en la presentación del lema “Súmate al cambio” declaraba además que “si el PSOE quiere pelear y crispar, se va a encontrar con un muro, el muro del entendimiento, el consenso, la concordia y la unión”. “Frente al miedo, la confianza en el futuro”, ha sintetizado la también responsable de Organización del PP. http://www.cadenaser.com/espana/articulo/sumate-cambio-lema-partido-popular-elecciones-20-n/csrcsrpor/20111025csrcsrnac_12/Tes

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